CUIDAR AL ABUELO: UN TEMA DE ORGANIZACIÓN Y RECURSOS

Si entendemos que el objetivo fundamental, para que nuestra vida sea más tranquila, es que el abuelo esté bien atendido, siendo ricos no deberíamos tener ningún problema: unos cuidadores profesionales estarían pendientes de él las 24 horas del día y, por ejemplo, le cambiarían cuando se meara en la cama; una cocinera prepararía la comida; un fisioterapeuta realizaría los ejercicios físicos adecuados para que sus músculos estuvieran tonificados; etc…  En su lugar, nosotros podríamos dedicarnos a escuchar con tranquilidad y paciencia mil batallitas que tienen que contar.

Conclusión: nuestros problemas vienen por no ser millonarios y tener que dedicar el tiempo y el esfuerzo a unas tareas que, en su mayor parte, son desagradables y que otros podrían hacer en nuestro lugar.

Supongo que ahora estarás pensando que para llegar a esta conclusión no habría por qué perder el tiempo leyendo este blog.

Pero confía en mí. La razón de exponer de forma tan extrema una situación es hacerte comprender que, si bien no somos ricos, tampoco somos pobres (por lo menos tienes un ordenador y conexión a internet) y que, en tanto en cuanto resolvamos el tema de las tareas y de los tiempos, tú vida va a mejorar exponencialmente.

Con una organización del tiempo adecuada y echando mano de recursos sencillos que están a tu alcance, tu vida mejorará y hasta podrás encontrar ese momento de paz que llevas anhelando desde hace tiempo, con una mente vacía y centrada en disfrutar de ese rato.

Llegaremos a la conclusión de que el problema no es tanto lo mejor o peor persona que es quien cuidamos, sino la sensación de sentirnos esclavos de la misma y no disponder de tiempo para nosostros mismos; un tiempo “sano” , liberado por unos instantes de preocupaciones.

Ejemplo práctico: Mi padre es viudo y vive solo. No le gusta, pero lo prefiere a aguantar una casa llena de adolescentes. Él nunca se había hecho la comida, se la preparaba mi madre. De acuerdo, tendremos que preocuparnos por lo que coma: a nadie le interesa que se ponga malo. Todos los hermanos vivimos  lejos y o bien trabajamos o bien también tenemos hijos de quien ocuparnos.

Solución típica: como no quiere vivir con nosotros porque mis hijos son un poco problemáticos, le llevo la comida todos los días, se la preparo y me vuelvo a casa para darle de comer a mis hijos. Para eso tengo que madrugar, dejarme la comida hecha de los niños, llegar corriendo a casa del abuelo, ponerle la mesa y calentarle la comida. El hace el “esfuerzo” de quitar la mesa y dejar los platos en el fregadero para que yo los friegue al día siguiente. Me siento fatal porque mi padre vive solo por culpa de mis hijos, además de estar agobiado por subir de aquí para allá y pensar que mi padre come fatal.

ERROR!!!!!!

Solución alternativa (se admiten mejoras): En primer lugar, si prefiere vivir solo, de acuerdo. Yo le he ofrecido mi casa, lo que tengo. No tengo por qué sentirme culpable. Podría hacer un esfuerzo por adaptarse. Pero no pasa nada. Es mayor y puede adoptar sus propias decisiones. Suponemos que como es así puede, dentro de lo que cabe, valerse por sí mismo, lo que indica que puede: aprender a calentarse la comida en una olla o un microondas; a poner y quitar la mesa; a fregar los platos o utilizar un friegaplatos, a descolgar el teléfono y llamar cuando le apetezca hablar. Además, esta actividad le viene bien para no estar dándole vueltas a la cabeza todo el día pensando lo injusta que es la vida por llevársela a ella antes que a él. Cuando vamos a llevarle la comida, es importante mantener rutinas con la gente mayor. Reviso mi agenda. Veo a qué hora y con qué frecuencia puedo subir. Si discutimos mucho o me cuesta aguantarle el rollo, me marco cada x días, de forma que pueda subirle la comida de varios días y él se la caliente. El tiempo de fregar y cocinar se lo dedicamos a que nos cuente lo que quiera. Si somos capaces de sacar un par de hora para nosostros, premio por ser tan buenos hijos.

Tecnología al alcance del bolsillo y que nos ayuda: microondas (55 euros), lavavajillas compacto (199 euros Carrefour) y juego de platos nuevos y cubiertos (20 euros).

Acerca de Paco Vicente Toral

Postgrado en metodología de las técnicas de Counselling.
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